Psicología de la dominación
Hoy
en día atravesamos uno de esos momentos transcendentales de la historia, que
representan oportunidades de acción para las mejoras de la humanidad.
En
Venezuela estamos atravesando por una profunda crisis social tenemos la
inflación más alta del mundo y somos el tercer país con mayor tasa de
criminalidad, acompañado a su vez de un nivel de escasez de productos de la
cesta básica, impensable para un país petrolero, sumándose a un pésimo nivel de
calidad en los servicios públicos (electricidad, agua y gas domestico).
Ante
esta situación y luego de tres meses de constante lucha el régimen reacciona como
tantos otros gobiernos autoritarios, buscando contagiar de pesimismo y resignación
a la sociedad, que desesperadamente busca una solución a esta realidad. Esto sin
dudas es parte del juego de la psicología social planteada por esta clase de gobiernos,
que a través de una maquinaria mediática y propagandística tratan de restar
merito a las luchas de los grupos de oposición.
Ya pasó en la Alemania nazi, en la Unión
Soviética, y pasa actualmente en Cuba y Venezuela donde los gobiernos pretenden
ridiculizar y criminalizar cualquier acción de legítima protesta (llamando
terrorista al movimiento estudiantil, encarcelando y persiguiendo a dirigentes
políticos y prohibiendo a través del aparato judicial las manifestaciones de
calle).
Expertos en psicología social opinan que los
regímenes opresores tratan de con sus acciones, romper los lazos sociales
(sembrar la desconfianza y promover la polarización entre los ciudadanos).
Tras quince años de gobierno busca, a través de
reformas del sistema educativo y con una fuerte campaña mediática, la
construcción de un nuevo ser social (aterrado, pasivo y resignado)
La
psicología nos explica que parte importante de nuestra conducta individual está
determinada por nuestro entorno, ya los experimentos de Lewin, Asch Milgram, Asch y Zimbaro, nos
muestran como todos los seres humanos somos moldeados por la situación y el
contexto que nos rodea. Esto quiere decir que muchas veces podemos actuar por
simple presión social, aun y cuando en circunstancias individuales
reaccionaríamos de forma opuesta.
El régimen entiende esto muy bien y ha
establecido su propio status quo de manera muy perversa generando una relación
de dependencia directa entre sus simpatizantes, estableciendo un esquema de
persecución a la crítica (tanto interna como externa) y premiación a la
adulación, promoviendo una especia de Fe ciega (especialmente en las fuerzas
armadas)
De
esta manera podemos explicar como muchos ciudadanos son víctimas del miedo, ya
que son beneficiarios de algún programa del gobierno o simplemente trabajadores
públicos, y en estas coyunturas reaccionan al instinto de supervivencia natural,
para garantizar cierta estabilidad económica o social, renunciando muchas veces
a su libertad de pensamiento.
Es nuestra tarea ponerle fin a esos propósitos
y comenzar a trazar un nuevo espacio, que permita la construcción de un país
sin discriminación ni polarización, para ello, debemos dejar que la MUD siga
haciendo su trabajo, hacer de lado las
posturas radicales y comenzar a construir un discurso coherente, que vaya
acompañado de acciones que nos permitan reparar el tejido social y todo el daño
que ha dejado la utilización de un discurso violento promovido por el gobierno
entre venezolanos.
José
Leonardo Caldera
Dirigente
Juvenil de UNT
@JoseLCaldera