Luego de
esta experiencia de hipnosis colectiva durante el mundial, regresamos a la
realidad a toparnos con el otro juego, el del día a día del venezolano y su épica
batalla por la superación, en estos días en el ámbito político han pasado cosas
muy curiosas, desde las cartas publicas de claudicación de altos dirigentes del
PSUV hasta declaraciones polémicas entre dirigentes de la MUD.
A pesar de esto y del cese en buena parte de las protestas
callejeras y espontáneas, los problemas sociales lejos de solucionarse se
agudizan basta con nombrar el problema de abastecimiento de agua en varias
zonas del país incluyendo la capital, así como también el continuo razonamiento
del servicio eléctrico a más de un año de la promesa incumplida de solventar la
crisis en cien días (no sabemos si serán cien días del padre) o la crisis de
los hospitales que no obstante a la falta de medicamentos y pésimas condiciones
de trabajo, ahora también, se le suma el factor del aumento de los índices de
violencia en las instalaciones de salud
Pero si hay algo que no escasea (ni se raciona) en
este país son las excusas, que luego de algunos años podemos decir que es el
principal elemento de producción y exportación de la revolución, siempre hay un
argumento listo para salir al ruedo y deslastrar al gobierno de su
responsabilidad ante la crisis social.
A veces el magnicidio, saboteos del imperio, o
planes desestabilizadores de la “derecha”, la cuarta, en fin nunca falta algún elemento
al que se le pueda culpar o atribuir la responsabilidad de alguna “situación problema”
de la revolución.
Se nota cada día más la ausencia de algún capitán
que asuma la responsabilidad de la ineficiencia en cuanto a las acciones
emprendidas por el gobierno, es de saber que el rectificar y asumir la
responsabilidad de los fracasos es una actividad que denota madurez.
Muchos analistas incluso rescatan como en su momento
el que Chávez reconociera su responsabilidad en el alzamiento militar del 92 fue
lo que marco la pauta para su posicionamiento mediático y su posterior elección
como presidente. Esta habilidad que con el pasar del tiempo se fue perdiendo
dentro de las filas del oficialismo debido a tal vez la presión de asesores, es
difícil exigirla ahora a una copia tan genérica de la versión original.
La hipnosis social del mundial se acaba y con ella
expira también la paciencia del pueblo, el tiempo de respuesta y la capacidad
de acción del gobierno que sin un “golpe de timón” se ve condenado a llevar a
los venezolanos ante la peor crisis de servicios en su historia.
En términos futbolísticos:
Se le acaba el juego al oficialismo, sus jugadores
dan constante muestra de desesperación e impotencia y el entrenador solo espera
un generoso descuento del tiempo para tratar de meter algún gol de último
minuto, que pueda llevar al alargue o a la definición de penales de esta situación
Mientras que para las organizaciones de la Mesa de
la Unidad Democrática, luego del mundial, apenas comienza el segundo tiempo del partido y tiene por
delante un gran abanico de posibilidades para que mediante el trabajo en equipo
y la vinculación directa con la clase mas desposeída pueda constituirse en una mayoría
realmente solida, organizada y articulada.
Y de esta manera pueda golear o
ganar de forma indiscutible y así evitar cualquier cambio en la percepción del árbitro.
José Leonardo Caldera
@JoseLCaldera
Secretario de Formación de UNT-ZULIA
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