El reciente enroque del gabinete nacional no es más que otra muestra de dimensiones bíblicas del desprecio que siente el Gobierno por el pueblo, al repetir el mismo line-up que ha quebrado a un país petrolero en tiempo récord.
Siguen apostando a los sofismas de construir enemigos externos para generar situaciones que le permitan tomar decisiones políticas y así profundizar su dominio sobre la sociedad, de esta manera tenemos la falta de producción nacional, responsabilizan a una supuesta guerra económica y toma como medida de solución, una libreta de razonamiento digital (vaya innovación).
Seguimos teniendo los mismos problemas y al parecer no hay voluntad alguna por cambiar la situación actual, al Gobierno le da resultado tener al venezolano preocupado por sus necesidades inmediatas (comida, seguridad, salud) para de esta manera, dejarle subyugarlo a ser parte de una fuerza humillada y desmoralizada, incapaz de salir a conquistar sus luchas reivindicativas.
No obstante, corre el riesgo de que en cualquier momento la impotencia del pueblo desemboque en una fuerte protesta popular que ni la represión podrá detener. El Gobierno sigue jugando con fuego en un constante reto a la paciencia y al temple democrático de los venezolanos, más sin embargo aún queda mucho que comprender de las razones, por las cuales, sigue contando con cierto nivel de apoyo, aunque cada vez menor.
Mientras tanto es tarea de todos el seguir convenciendo a la gente y explicarles que no vamos por buen camino, que no hay medicamentos para nuestros enfermos, que no existe posibilidad real de adquirir un hogar digno o un automóvil por cuenta propia, que los servicios públicos están en decadencia y que lamentablemente nuestro mejor recurso humano está saliendo del país debido a las escasas oportunidades de progresar.
Luego del reciente asesinato de un excompañero de clases, para robarle el teléfono, se me hace imposible criticar a quienes se van del país, asumiendo una dura decisión de apartarse de su familia y amigos, para escabullirse de la inseguridad que enluta hogares a diario.
Resulta insólito pensar, que luego de ser durante muchos años puerto de llegada y prosperidad para tantos inmigrantes, hoy en día somos un país donde su principal fuerza productiva, jóvenes profesionales, se encuentran buscando oportunidades de salir del país para su desarrollo.
Tras quince años en el poder las excusas comienzan a escasear, y con ellas es innegable el declive del chavismo-madurismo, ante esta situación inaguantable tenemos la tarea de actuar en todos los campos de la vida ciudadana, que contempla la Constitución, desde protestas de alto contenido social hasta preparar el escenario de las próximas elecciones parlamentarias.
Es una obligación moral y hasta biológica el oponerse a esta nueva oligarquía que ha traicionado toda esperanza de cambio que en su momento empujó a Chávez al poder.
Ya llegará el tiempo en el que paguen quienes han obligado a despedir entre lágrimas y antes de tiempo a nuestros amigos y familiares.
José Leonardo Caldera|Secretario de Formación JDS-ZULIA
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