A mi juicio, una importante cantidad de venezolanos es fanática de las soluciones mágicas. De ahí que buena parte también es responsable de la demagogia que vemos en la política nacional. La explicación del porqué estamos como estamos, pasa por los políticos que actualmente llevan las riendas del país; pero nos hemos preguntado: ¿quién fue el que los llevó a donde están? ¿Acaso no fue la misma población que creyó a lo mejor por ingenuidad o a lo mejor por desesperación, en quien le regala una lavadora, una beca, un crédito, etc.? ¿O es que nadie se pregunta de dónde sale el dinero para pagar por todo eso?
Un ejemplo palpable de la descomposición social en la que nos ha sumergido este Gobierno es la actual situación financiera en la cual se encuentra el país. Mientras se aprueba una Ley Habilitante, cuyo único fin era implementar mecanismos legales para la lucha contra la corrupción, hasta el momento no se ha apresado al primer miembro del gabinete por estos hechos ilícitos. No obstante, el Ejecutivo nacional toma medidas contra otras naciones (caso Hugo Carvajal-Holanda), por el encarcelamiento de ex funcionarios del Gobierno venezolano detenido por vínculos con el narcotráfico.
Y mientras las crisis en los servicios básicos se agudiza y la violencia sigue enlutando a los hogares del país, la Asamblea Nacional decide aprobar más de dos millones de bolívares “fuertes” (dos millardos de los de antes), para la lucha contra la guerra mediática.
Los psicólogos sociales afirman que la realidad es una construcción social que pasa por la aceptación de ciertos comportamientos y el establecimiento de una serie de reglas de convivencia, que permita la sana interacción de las personas en sociedad.
Ahora me pregunto: ¿será que estamos resignados a aceptar que esta “realidad” se imponga en nuestra sociedad? Los políticos debemos comenzar a construir nuevos símbolos que nos permitan dar testimonio de franqueza y abandonar toda aspiración cortoplacista, la cual nos pone en la senda de la demagogia.
Desde UNT podemos comenzar a construir una ventana de expresión y participación social, que nos permita retomar los caminos de la lucha por la justicia social; pero antes debemos desprendernos de toda promesa sospechosa de solución mágica para esta crisis social.
Como dicen los ancianos del Táchira: “No cambiemos camino por trocha”, y menos en estos días en los que es importante reconocer y explicar a la gente, que el problema no es sólo culpa de un Presidente incapaz, sino que tras él, hay toda una estructura de gobierno atornillada y concentrada en temas que no brindan solución a los problemas del país.
Mientras el Ejecutivo nacional pretenda invertir sus “escasos” recursos en la constante persecución de los dirigentes de oposición, o en actividades que no son propias del gobierno -por ejemplo: construcción de hoteles 5 estrellas, administración de entidades financieras o areperas socialistas- , difícilmente mejore la situación actual; pero muy probablemente seguirá ganando elecciones (por demagogia).
A menos que hagamos entender al ciudadano lo que dijese Arturo Uslar Pietri, padre del realismo mágico literario en Venezuela: “La riqueza del suelo entre nosotros no sólo no aumenta, sino tiende a desaparecer”.
@JoseLCaldera
Secretario de formación de UNT-Zulia
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